Dicen que los hijos llegan para cambiar la vida y de eso sé un poquito,
pero nadie nos había preparado para todo el cambio que se iba a producir.
Hace 3 años, un niño pequeñito vino a llenar nuestra casa de luz, de risas y de amor del bueno, y desde entonces ya nada volvió a ser igual.
Porque tú eres esa alegría que aparece cada mañana con una sonrisa despeinada,
eres las carreras por el pasillo, las carcajadas inesperadas y esos abrazos pequeños que curan cualquier día difícil.
Tu mamá y tu papá te miran muchas veces en silencio, pensando en la suerte tan enorme que tienen de verte crecer.
Porque sin darte cuenta, has enseñado a todos lo importante que es disfrutar de las cosas pequeñas:
un cuento antes de dormir,
unas manos llenas de pintura,
un beso pegajoso de chocolate,
o un “te quiero” dicho con tu vocecita dulce.
Y tus hermanos mayores encontraron en ti a su compañero favorito,
el pequeño de la casa que los sigue a todas partes, que los admira con ojos brillantes y que convierte cualquier tarde normal en una aventura inolvidable.
Hugo, quizás todavía eres demasiado pequeño para entenderlo, pero queremos que algún día sepas algo muy importante:
Gracias.
Gracias por llenar nuestra casa de felicidad.
Gracias por hacernos reír incluso en los días cansados.
Gracias por enseñarnos a mirar el mundo con inocencia, curiosidad y ternura.
Gracias por ser exactamente como eres.
Hoy cumples 3 añitos, y aunque el tiempo pase muy rápido, hay algo que nunca cambiará: siempre serás el corazón alegre de esta familia.
Y pase lo que pase, siempre tendrás un lugar donde refugiarte:
nuestros brazos, nuestra casa, y nuestro amor infinito.
Feliz cumpleaños, pequeño Hugo.
Gracias por existir.
Gracias papi!! Eres el mejor!!
Que regalo más bonito, lo guardaremos como un tesoro para que el pequeño lo lea cuando sea mayor.
Gracias por llegar a dar luz, color y felicidad a nuestras vidas, eras justo la pieza para completar nuestro perfecto puzzle.
Te quiero ratoncito!!!
Miguel y Reme, gracias por dejarnos formar parte del crecimiento de Hugo.
Ese pequeño nos ha cambiado a los cinco sin pedirnos permiso. A Kin, a Carni, a Ale, a Lusi y a Sama. Nos ha enseñado que hay abrazos que pesan poco y curan mucho, y que un día torcido puede enderezarse de repente solo con verle aparecer. No sabíamos que algo tan pequeñito podía ocupar tanto sitio en el corazón.
Gracias por cada momento que pasamos a su lado, y por todos los que están por venir. Gracias por habernos convertido, sin remedio, en esas personas que entran a un bar y antes de sentarse ya están mirando con disimulo si hay máquina de bolas para sacarle una. Y sí, reconocemos que a veces la buscamos aunque él ni esté presente.
Y gracias, especialmente, por esas fotos que nos mandáis a primera hora de la mañana. Hay días que uno abre el móvil sin mucho ánimo, y de repente aparece esa carita… y ya está. El día cambia solo. Es imposible no sonreír.
Pequeñas cosas que, sin darnos cuenta, ya son nuestras.
Feliz cumpleaños, Hugo. Que seas muy feliz.